Nacida en Rosario de la mano de dos socios que empezaron programando en los años 90, Frizata llevó el saber de los alimentos congelados directo a la mesa del consumidor, con tecnología y una apuesta flexitariana.
Historia
La historia de Frizata arranca mucho antes que la marca. Adolfo Rouillon y José Robledo son socios desde 1995, cuando en Rosario crearon una empresa de software anticipando lo que internet iba a significar para los negocios. Esa mezcla de tecnología y olfato emprendedor los acompañó siempre.
En 2008 dieron el salto al mundo de la comida con Congelados del Sur, bajo un modelo que bautizaron «Food Design Manufacturing»: diseñar y producir alimentos congelados a gran escala. Con esa base, hacia 2019 lanzaron Frizata para llevar ese know-how directo al consumidor final, sin intermediarios, combinando producción propia, venta online y tecnología.
Presente
Hoy Frizata es una marca de alimentos congelados con más de 80 productos y una fuerte impronta flexitariana, que suma proteínas de origen vegetal a su catálogo. Su modelo directo al consumidor (D2C) le permitió construir una relación distinta con quien compra.
El proyecto llamó la atención de los inversores: según Forbes, Frizata cerró una ronda de US$5 millones liderada por el fondo brasileño SP Ventures, con la participación de Marcos Galperín, fundador de Mercado Libre. La empresa declara presencia en la Argentina, Chile y Brasil. Rouillon, además, fue premiado como «Entrepreneur Of The Year» por Ernst & Young en 2011 e integra el board de Endeavor.
Perspectivas
El desafío que se propone Frizata es tan simple de enunciar como difícil de lograr: que comer mejor sea también más práctico y accesible, escalando su modelo de tecnología aplicada a los alimentos en toda la región. «La tecnología tiene que ayudar a que las personas coman mejor», resumió Rouillon en una entrevista con Punto Biz.
Con información de Forbes Argentina, Endeavor y Punto Biz.

